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Un taxi-barco de madera nos llevó a una playa-comunidad en Quepos. Muy a lo lejos se ve bonita y desolada. Parece llamarse Cocal, o al menos así lo dice el mapa.

En el centro de Quepos, le pregunto a un señor que se recuesta sobre un árbol si conoce la playa que se mira a lo lejos. Muy a lo lejos. Se ve bonita y desolada. Parece llamarse Cocal, o al menos así lo dice el mapa.

Un poco cortante, el señor me explica que a esa playa hay que llegar en barco, que se dura solo cinco minutos en cruzar al otro lado del pueblo, en donde se encuentra este paraje desde donde se miran los cruceros.

La plata está contada. Solo hay dinero para el hospedaje y los almuerzos, pero ya que estamos ahí, se puede hacer el esfuerzo de cruzar y ver de qué se trata.

Desde aquí se toma el pequeño bote que lleva a playa Cocal. Fotografía: GOPlaya.cr

Íbamos camino a Manuel Antonio, pero nos desviamos para conocer Cocal. Con las instrucciones del ‘guía’ improvisado, nos dirigimos hacia el pequeño muelle.

Justo antes de llegar, había una propiedad que se convirtió en parqueo. Es común que las personas dejen su vehículo ahí y se monten al bote.

En realidad no es un barco en todo el sentido de la palabra. Es más bien un taxi-barco de madera, plano en el fondo y en el que se puede subir un carro si es necesario.

El taxi – barco que nos llevó a playa Cocal. Fotografía: GOPlaya.cr

Al cruzar el muelle hay un pueblo llamado Cocal, igual que la playa, y la gente necesita mover sus vehículos de un lado a otro. Para eso está el taxi-barco.

El capitán nos indica que ir de un lado a otro cuesta solo 200 colones. Como decidimos dejar el vehículo en el parqueo, el precio es muy barato.

De todas formas, la inquietud gira alrededor de la playa, aunque al final también se trata de conocer una nueva comunidad.

En ese muelle, hay más de una decena de pequeños botes y lanchas, la mayoría de pescadores artesanales que se levantan temprano para trabajar y llevar el sustento a su familia.

Al final el viaje sí duró cinco minutos.

Rápidamente llegamos a Cocal. Hay que caminar por una calle rodeada de casas, la mayoría humildes. También hay una pulpería y una iglesia. Son como 200 metros hasta encontrarse con la playa.

Playa Cocal, en Quepos. Fotografía: GOPlaya.cr

Este spot escondido está rodeado de palmeras. Aquí, la arena es gris, y al fondo se miran los cruceros que salen desde la Marina Pez Vela.

Es una playa bonita, increíblemente desolada y poco visitada. Es más bien como la playa ‘del pueblo’, en la que disfrutan los lugareños del mar.

Es increíble como esta pequeña comunidad se estableció allí. Como necesitan cruzar en un taxi-barco para dirigirse a sus trabajos.

La familia del joven que conducía el taxi barco depende de los ingresos que genera este inusual medio de transporte.

Decenas de personas se suben a diario al taxi-barco para dirigirse a sus labores diarias y luego se regresan por este mismo medio a sus hogares.

Es difícil de imaginar, pero la realidad es que Costa Rica está repleto de lugares así. Allí hay una larga playa de arena gris y oleaje moderado a la que pocos van.

La comunidad es pesquera y, quizás, ya da por un hecho que ningún turista se va a asomar por ahí, cuando miles pasan de cerca para dirigirse a Manuel Antonio.

Otra realidad de Costa Rica.