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Con la colaboración de locales, el periodista y chef especialista en crónica gastronómica, Alberto Gatgens, se fue para Quepos a buscar el mejor pescado frito de la zona.

A veces, para descubrir nuevos lugares hay que salirse del asfalto, seguir las recomendaciones de los conocedores locales y empolvar las llantas del carro. La recompensa puede ser una grata sorpresa: un buen plato, maravillosa vista, generosa atención o edificios que te transporten a otra época.

Manuel Antonio es un paradisíaco lugar, salpicado de montañitas y peñascos, en medio de una voluptuosa naturaleza; Manuel Antonio me parece el Río de Janeiro de Costa Rica, contorneándose al ritmo del mar, agitado entre subidas y bajadas, entre las olas y el mar.

Esta vez, el periodista y chef especialista en crónica gastronómica, Alberto Gatgens, investigó en cuáles restaurantes de Quepos, Puntarenas, se consigue el mejor pescado frito y visitó cada lugar. Con la colaboración de los locales y las críticas de visitantes expuestas en sitios como Trip Advisor, Gatgens eligió tres destinos especiales.

En colaboración con Vamos a Turistear, GOPlaya te muestra esta lista única. ¿Se anima a probarlos?

Primer destino. Manuel Antonio, y Quepos en general, es más que la angosta calle de asfalto que une la cabecera del cantón Aguirre, con su símbolo más universal: el Parque Nacional Manuel Antonio.

En las muchas calles que nacen del asfalto, se pueden esconder tesoros que te llegan por medio de los bytes o por recomendaciones de los vecinos de Quepos.

Pescado frito en Ronny’s Place, en Quepos, Puntarenas. Fotografía: Alberto Gatgens.

Este es el caso de Ronny’s Place (tomar la entrada frente a Amigos del Río, 800 metros por calle de lastre en buen estado para todo tipo de vehículo), nuestra primera recomendación. Encallado en una loma con una generosa vista al mar, un restaurante de amplio salón, abierto por sus cuatro costados, es famoso por su pescado frito.

Esto no es fácil en Quepos. Me refiero a lo de la fama, pues Quepos es un pueblo de pescadores, donde el pescado y los mariscos frescos suelen ser la norma. Así que sobresalir por esta oferta requiere un esfuerzo adicional, ya que la competencia es fuerte.

A Ronny’s Place llegamos gracias a las buenas reseñas de los internautas y la validación de varios baquianos locales (chefs amigos, pescadores y touroperadores). Su pescado frito cumple, y sobrepasa con facilidad el estándar que llevaba para esta selección de los mejores pescados fritos de Quepos.

¿Cuál es ese estándar? Sencillos y puntuales: el pescado debe ser fresco. Esto se nota en la textura de la carne, que debe ser suave, nada masuda, firme y salir a trozos enteros del espinazo si se le saca con los dedos.

Pescado frito en Ronny’s Place, en Quepos, Puntarenas. Fotografía: Alberto Gatgens.

La carne debe estar jugosa y la piel tostada, muy tostada, que te puedas comer de cronchi en cronchi las aletas, la cola y hasta la cabeza (sí, yo soy de esos). Además, el pescado debe estar libre de olores y sabores que lo contaminen, como aceite muy quemado o utilizado en otras cocciones.

El pargo rojo de Ronny’s Place cumplió con todos esos requisitos y los superó. Bañado con una salsa de ajo que matiza, sin ser predominante, sobre un puré de papá sedoso y unos vegetales que como cardumen los acompañaban, comerse el espinazo habría sido demasiado, pero sí que daban ganas (y fue lo único que quedó).

El mejor tostado de todos, nada grasoso, mucho sabor, buen tamaño, jugoso y bellamente (sencilla y limpia) presentado lo disfrutamos a cada trozo, a cada aleta.

Precio del plato en Ronny’s Place: ¢9.500 +IMP

Opción 2. La segunda recomendación de esta lista recae en un restaurante de una cadena especializada en el pescado que incursiona recién fuera de la capital, y eligió Quepos por las muy buenas condiciones que tiene la Marina Pez Vela, al final del malecón, antes del viejo muelle bananero.

Pesca Sea Food House, nuestra segunda recomendación,  está en el corazón de la marina, con una espléndida vista de los yates, del mar, y –mejor que mejor– de los atardeceres.

Su amplia carta se basa en los frutos que da el generoso mar Pacífico del vecindario. Entre sus platos destacados está el pescado frito.

Pescado frito en Pesca Sea Food House. Fotografía. Alberto Gatgens.

Servido con ensalada y unos magníficos patacones (tan tostaditos como el mismo pescado), el pargo rojo de unos 700 gramos, con sus característicos cortes en sus costados, mostró el cuidado del chef para lograr ese sutil equilibrio entre bien cocinado, sin secarlo, sin quemarlo, que quede jugoso.

La carne, firme, se desprendía en grandes trozos al tomarlo con el tenedor o los dedos. Porque el pescado frito se disfruta más con los dedos, sin duda. Estaba bien jugoso, firme, muy bien tostado.

Es un pescado que le hace honor al sitio donde está situado y que marida bien con la brisa del mar y la cerveza que refresca la tarde, en un lugar que recuerda por su arquitectura a Key West, en la Florida.

Pescado frito en Pesca Sea Food House. Fotografía. Alberto Gatgens.

Precio del plato en Pesca Sea Food House: ¢9.900 + IMP

Tercera opción. Nuestra tercera recomendación está cerca de la segunda. Frente a la marina Pez Vela hay una calle de lastre que lleva a la “zona americana”, de la época de la Compañía Bananera (United Fruit Company o UFCO). Se le llama así a los barrios que construían las empresas bananeras para sus trabajadores estadounidenses, principalmente, encargados de los mandos más importantes de la división de la empresa en ese sitio.

La zona americana de Quepos está muy próxima al viejo muelle bananero, que entró en pleno funcionamiento entre 1938 y 1939, época del auge bananero en Quepos y sus alrededores.

En ese barrio, en el que habitan ahora principalmente vecinos quepeños, sobrevive uno de los clubes originales de esas lejanas épocas bananeras. Originalmente destinado a ser el sitio de entretenimiento para los trabajadores de rango medio, ha servido, según su propietario de hace 27 años, Diógenes Zúñiga, como cine, salón de baile y hasta panadería.

Desde hace ya décadas es el Club Banana, a solo 400 metros de la marina Pez Vela, y es ahí donde muchos lugareños van a comerse sus platos favoritos de mariscos o el pescado frito entero. Siempre hay que saber dónde van los locales a comer para seguirlos.

Pescado frito en Club Bananas, Quepos. Fotografía. Alberto Gatgens.

El Club Banana es un lugar con el encanto de los sitios que se han mantenido casi intactos, pese a las décadas. Sus paredes de madera de tablilla con solo el forro exterior y las columnas de madera expuestas adentro, el piso lujado de cemento y su mobiliario de tiempos idos, me recordaron mis primeros pescados fritos en el bar La Sin Bomba, en Esparza, hace ya varias décadas.

Pedimos el pescado entero con papas fritas (correctas) y vegetales. El pargo rojo de buen tamaño (unos 600 gramos, aprox.) llegó como nadando entre sombreritos de rodajas de limón.

Cortes amplios en sus costados dejaban sacar buenos trozos del pescado frito más jugoso que recuerde haber comido. Sin pretensiones, dejando que la sencillez de una cocina que frecuentan los lugareños siempre, y los turistas en la temporada de verano, muestre su espíritu, cada trozo de ese buen pescado –bien fritas las aletas y la cola– fue disfrutado en medio de parejas, un nutrido grupo de elegantes jovencitas y familias que disfrutaban su comida.

Pescado frito en Club Bananas, Quepos. Fotografía. Alberto Gatgens

La ruta del pescado frito en Quepos dejó resultados de alto nivel.

Las opciones gastronómicas en Quepos son tan amplias y variadas que sorprende el mundo gastronómico que hay por descubrir en nuestras costas. Esto apenas empieza.

Precio del plato en Club Banana: ¢9.000 + IMP.

Alberto Gatgens es periodista y chef. Se especializa en la crónica gastronómica, las clases de cocina y la realización de eventos. Publica el blog www.elgastronomista.com y lo pueden seguir en Facebook e Instagram como Gastronomistacr y Elgastronomistacr. Puedes contactarlo mediante el correo [email protected]